7D: El debate decisivo desde el punto de vista de la imagen

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7D: El debate decisivo desde el punto de vista de la imagen

La campaña electoral ha comenzado, y con ella, las intervenciones, mítines y debates, como el celebrado el pasado 7-D donde cuatro de los partidos candidatos a las próximas generales se vieron las caras. La imagen es fundamental en este tipo de actos, y también el cómo comunican a través de la misma. Y es que el estilo de vestir de cada uno de ellos dice mucho sobre el mensaje que quieren comunicar a sus votantes. Desde aquí, no vamos a entrar en material política porque no es nuestro papel, pero sí vamos a hacer una crítica al vestuario de cada uno de los candidatos.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría apostó por la elegancia: un atuendo sobrio y serio acompañado de una americana buscando transmitir imagen formal y austera. Chaqueta de terciopelo azul noche, por cierto muy bonita de corte y color, cruzada de dos botones dobles, entallada en los hombros y ensanchando según llega a cintura y cadera con las mangas recogidas. Pantalón ajustado gris y zapatos negros de tacón y acabados en punta. Llamaba la atención el color de los labios: rosa. Desde el mismo coche se la veía relajada, distendida, hablando con su asesora y la única que no iba pendiente del móvil, detalle que delata su experiencia y tranquilidad en este tipo de debates.

Albert Rivera lució traje gris marengo, camisa blanca con cuello de vestir y corbata granate. Su outfit era demasiado sobrio y clásico, algo que no es habitual en él. Llamaba la atención la anchura de las piernas de los pantalones y que el bajo hacia arrugas descansando encima del zapato negro. Esta rigidez en el vestuario denota su responsabilidad en el debate. Sabía que se jugaba mucho, pero su look no iba acorde con su target de votantes. Se le veía nervioso desde que bajó del vehículo que le llevó a plató, jugaba mucho con las manos. Un dato curioso en Albert que siempre se ha manejado bien en los medios. Sin embargo, cuando empezó el debate se vino arriba y mostró su facilidad de palabra.

Pedro Sánchez era el más moderno en su vestuario de los tres hombres y ganador, desde el punto de vista de la modernidad y actualidad, a la hora de vestir. Lucía americana Slim-fit azul Klein, camisa blanca con cuello vestir y corbata roja con pantalón gris marengo. No era acertado el color de su zapato, debería haber sido negro en lugar de marrón. Sin embargo, desde el punto de vista del vestuario era el que mejor transmitía la frescura de la regeneración política que todos quieren vender. Su imagen buscaba muy bien el target de votante joven entre 20-40 años.

Por último, Pablo Iglesias  cambió su camisa blanca habitual por una celeste con los puños remangados, pantalón vaquero y deportivas. Al llegar a las instalaciones de Atresmedia llevaba un abrigo de paño con las mangas excesivamente largas. Cubría toda su mano. Es un detalle que denota dejadez en el cuidado de su imagen. Desde el punto de vista del protocolo era el peor vestido. Aunque su mensaje sea dirigido al hombre y mujer trabajadora, debería cuidar mucho más los detalles de sus looks.

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