LA ELEGANCIA: Qué es y cómo conseguirla

Me entristece tener que escribir este artículo, pero uno de nuestros objetivos es, precisamente, concienciar y enseñar al hombre cómo vestir en sus momentos más especiales. Estas navidades he disfrutado unos días de vacaciones a bordo de un gran barco haciendo un crucero por el mediterráneo. El día de Nochebuena, 24 de diciembre, se anunciaba en el Diario di bordo la noche de gala y se recomendaba como vestimenta para los hombres esmoquin o traje oscuro. Éramos huéspedes de 40 nacionalidades diferentes y pude comprobar que el mal gusto en el vestir es global y no distingue de países ni costumbres. A favor nuestro tengo que exponer que solo éramos 8 españoles en el barco y puedo decir también que los mejor vestidos. Y es que la elegancia no es entendida igual por todo el mundo.


Existe una gran diferencia generacional notable entre los jóvenes y los hombres que sobrepasan la barrera de los 50 años. Los primeros siguen las tendencias, leen blogs y se inspiran en redes sociales, los segundos todo lo contrario. Ver hombres con trajes de tres y cuatro botones significa que no compran un traje hace, al menos, diez o quince años. Para ocasiones especiales, que tenemos todos los años, hay que actualizar el armario. Podemos tener bodas, comuniones, cena de gala en un crucero o una noche especial donde vestirlos y no vale el traje del día de nuestra boda, o en el mejor de los casos, la boda de nuestro hijo que ya nos ha podido hacer abuelo.

El armario hay que actualizarlo todos los años con las tendencias del momento. Aunque tenemos prendas consideradas de fondo de armario, el resto hay que modernizarlo anualmente.

Las tendencias cambian y las hechuras también. No es lo mismo un traje de chaqueta y pantalón de hoy que hace 10-15 años. Ni el estampado de las corbatas. La corbata de nuestra boda ya está amortizada, deshagámonos de ella. Tirémosla y renovemos nuestro armario de corbatas. Y cuando anudemos la corbata al cuello, su largo debe ser exactamente la cintura.

La elegancia es una filosofía de vida más que una forma de vestir. Pero no podemos, ni debemos, perder el buen gusto. Debemos manifestar de forma externa e interna nuestro modo de vivir, de relacionarnos, de respetar a los demás y de vestir con estilo y elegancia.

La elegancia también es gusto por la belleza estética con los que nos ven los otros. Hay que guardar armonía y proporción. Y para ello nada mejor que llevar el pantalón  en la cintura, no en la cadera, el bajo del pantalón descansando sobre el empeine, no barriendo el suelo, y las mangas de la chaqueta dejando al descubierto el puño de la camisa, no cubriendo casi la totalidad de la mano.

En definitiva, aquí estaremos para que la elegancia perdure entre los hombres y, sea la ocasión que sea, no pierda la naturalidad y autenticidad, mostrándose uno tal y como es, pero actual.

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