La fuerza de un buen traje

La fuerza de un buen traje

Un hombre que viste bien es un hombre que se siente poderoso. Que las hechuras de tu traje queden en su sitio perfecto, quede bien y sienten como deben, sube tu autoestima y moral. Sin embargo, mina tu ánimo si ocurre lo contrario, es decir, que las hechuras no se adaptan bien a tu cuerpo, si la chaqueta te queda justa, la americana se abre y las solapas no quedan en su lugar.

Un hombre elegante y con los pantalones bien puestos debe hacer que el largo de la parte de atrás llegue justo al tacón del zapato.  El traje para imponer respeto no tiene que ser gris o negro. Diferentes tejidos o estructuras de confección pueden hacer del traje un elemento tremendamente confortable. Una chaqueta desestructurada, e incluso de algodón, pueden reforzar tu personalidad. Como novedad en las últimas temporadas es la inclusión de elastano.  Tejido que imprime una comodidad a la prenda digna de mención y hace que hombre que lo prueba, solo quiere repetir este tejido. Ocurre igualmente con camisas y pantalones.  Parecerá ir en camiseta y vaqueros cuando en realidad llevas un traje de infunde un gran respeto a quien te ve y observa.

La fuerza de un buen traje

Aunque si es traje clásico y tradicional, por ejemplo, de lana, te puede durar mucho tiempo. En cuanto a colores, la recomendación siempre será colores como azul marino o gris. Sientan bien a todo el mundo y sirve para todas las situaciones.

Para hombres más transgresores, la opción es jugar con las texturas o colores más atrevidos, por ejemplo, granate o azul Klein. También tienes la opción de raya diplomática o traje de terciopelo.