¿Eres dueño de tu negocio? Vístete como un jefe

En muchas ocasiones encontramos que los propios profesionales liberales no tienen en cuenta que son la propia imagen de su negocio, marca o despacho profesional. Todos somos marca propia, por eso deberíamos hacer también branding a la hora de vestir.

Tú decides cómo quieres proyectar tu empresa y depende cómo te vean también verás tu empresa, negocio o comercio lo que acabará influyendo en contratar, o no, los servicios que prestas.

No distinguir entre las horas del día que estamos trabajando y las de ocio, puesto que el autónomo suele mezclar ambos aspectos de su vida, puede hacernos cometer errores. En función del sector al que te dediques podrás  decantarte por un tipo de vestimenta u otro. Si no se requiere dress-code muy estricto puedes optar por el llamado business casual. Es decir, no necesitas traje y puedes combinar chaqueta, pantalón y camisa. Esta menor rigidez puede hacernos relajar nuestro umbral de elegancia y entra en juego saber combinar distintas tonalidades, texturas y tejidos.

Para saber combinar estas tres premisas influye de sobre manera el ámbito en el que nos movemos, por dónde nos movemos y con quién nos movemos. No será lo mismo si visitas una obra, que  debes ir con colores claros para minimizar el efecto polvo y la suciedad, que si eres un comercial de servicios funerarios que debes vestir colores oscuros por respeto a los familiares del fallecido.

En ambos casos, estamos vistiendo en función de las circunstancias. El primero, encargado de obra, llevará combinaciones discretas en colorido y acorde al ambiente laboral por donde se mueve. El segundo jugará con la cercanía y, a su vez, profesionalidad del cargo que representa.

Shopping Experience: Haz que tu cliente viva la experiencia

Últimamente escuchamos hablar mucho del marketing de experiencias y del “shopping experience”. Ambos términos confluyen en un mismo punto: hacer de la compra no la típica transacción económica entre la marca y el cliente, sino una experiencia que dure mucho más que la vida del producto comprado. El precio es muy importante, y se ha hecho más relevante durante la última crisis, pero también es muy importante para la fidelización del cliente el trato y la experiencia que tenga en el punto de venta.

Para poder hacer efectiva esta experiencia es fundamental diseñar una estrategia de comunicación completa, desde el punto de venta físico, al online, al mensaje y actividad en Redes Sociales y que esta sea común en todos los departamentos de la empresa. Hoy no se concibe una marca que no comunique sus productos o estrategias a través de las redes sociales. ¿Qué red social elegir? Eso depende del sector de tu empresa, pero en moda lo normal es usar Instagram y Facebook. Sin olvidar un buen blog donde compartir contenidos de calidad y twitter donde comunicar en 140 caracteres.

Hoy el cliente, antes de ir a la tienda física, ha pasado un buen rato en las redes sociales buscando complicidad con la marca. Del mismo modo, que a veces ocurre lo contrario, primero visitan la tienda física donde el vendedor tiene que hacerle sentir especial y exclusivo, para terminar comprando desde el sofá de casa y con un solo click. Efecto conocido como showrooming.

Para llevar a cabo todos estos fenómenos la clave es la fuerte penetración que hoy en día tiene el Smartphone. Las marcas que tenemos presencia en los dos canales, online y offline, tenemos siempre la discrepancia de hacer que el cliente no se pierda en el camino que va desde el Smartphone a la tienda y viceversa.

Y para ello es muy importante la comunicación a través de las redes sociales y hacer que la compra vaya más allá. De ahí que no queramos ser una marca de moda, queremos ser un estilo de vida. No es fácil conseguirlo, pero la buena formación de los equipos de venta en la tienda física es crucial. Puesto que la venta online es más fría y no interviene el factor humano, en el punto de venta físico es donde el cliente percibe la filosofía de la empresa.

El nuevo cliente de moda masculina: Cómo compra el hombre

Hoy el hombre compra más moda, pero con una premisa: busca ahorrar tiempo y dinero. Este es un cambio claro de tendencia producido, sin lugar a dudas, por la crisis que hemos vivido durante casi una década. Dicha crisis ha dejado tras de sí un nuevo modelo de consumo. Es menos impulsivo y más racional y esta actitud se ha trasladado a todos los ámbitos de consumo, desde la alimentación hasta la moda.

Cliente omnicanal
A este cambio de mentalidad hay que sumar el perfil cada vez más digital de nuestro cliente: El ordenador es un gran escaparate global y las redes sociales cada día más influyentes. Nadie sale de compras sin haber comprobado y mirado modelos y precios en diferentes tiendas online para terminar, sobre todo el hombre, más reticente a la compra online, comprando en la tienda física. Ahora salimos de casa con la idea clara sobre el modelo, color, características y prestaciones de la prenda que buscamos. Las cifras son acordes: el comercio electrónico batió records el año pasado en España. El hombre está perdiendo respeto a las nuevas tecnologías y practica más usualmente el acto conocido como showrooming, es decir, visitar la tienda física, probar, tocar y terminar comprando en la web, o viceversa.

También se impone el modelo fast fashion impulsando las ventas entre los hombres. Las renovaciones continúas de colecciones, a diferencia de antes donde sólo había dos, revitaliza la visita a la tienda del mismo cliente. Hemos pasado de las clásicas colecciones de otoño-invierno y primavera-verano a renovar las colecciones una vez al mes y, en algunas ocasiones, colecciones capsulas cada quince días.

Importancia de la imagen
De la misma manera se aprecia más el cuidado de la imagen y la elegancia disparándose las ventas, tanto trajes como americanas. Sigue las tendencias, lee blogs y sigue a referentes de la imagen en Redes Sociales.

El precio sí importa
Ahora el precio se ha convertido casi en una obsesión, y cada día se acentúa más, sobre todo arrastrado por las grandes marcas de distribución textil que han revolucionado el mercado con bajos precios haciendo confundir al cliente. El cliente ha pasado de valorar la calidad de la prenda, la confección, el tejido, el diseño….y valorar que una buena prenda, y además, fabricada en España tiene un coste, a solo querer comprar producto barato donde todas estas virtudes, por motivos obvios y que no merecen la pena explicar, no pueden tener. En todas las calles comerciales, centros comerciales y núcleos urbanos de atracción turística se ha implantado las mismas marcas, haciendo desaparecer muchas enseñas locales que generan riqueza y puestos de trabajo en España.

En Internet busca los mejores precios y ofertas, productos con rebaja durante todo el año, y en las tiendas físicas está pasando exactamente igual haciendo difícil la supervivencia.

Cómo viste nuestra clase política: Los errores más comunes (Parte 1)

España es sinónimo de moda en el mundo entero. Nuestros diseños, nuestra ropa y nuestras marcas están entre las mejores del planeta y, sin embargo, nuestra clase política no hace gala de las últimas tendencias. Aunque no todos, sí hay una gran mayoría que mantiene las viejas costumbres del pasado.

En los últimos años han emergido nuevas fuerzas políticas que buscan representar a gente que no se sentían representada y una buena forma de comunicarlo, y llegar a ellos, es demostrando que son diferentes a través de su imagen. No usan trajes de chaqueta para alejarse de la atadura que supone llegar al poder y utilizan camisetas con mensaje para reivindicar sus inquietudes, buscan su ropa en mercadillos o en comercio justo para huir de las grandes marcas. Es una forma, no entramos a juzgar si buena o mala, de romper con lo ortodoxo del pasado. Ciudadanos, por ejemplo, se presenta como un nuevo partido y ha cambiado mucho desde que nació en Cataluña hasta llegar al Congreso de los Diputados. Albert Rivera ha pasado de llevar vaqueros al Parlament a usar traje y corbata en el Congreso.

Albert Rivera | Cómo viste nuestra parte política: Los errores más comunes

Como conclusión podemos decir que clase política ignora las tendencias y, además, casi todos comenten los mismos errores:

  • Los trajes siempre suelen estarles grandes. Esto es porque no escogen las tallas adecuadas.
  • Los pies de cuello de las americanas no encajan bien.
  • Las mangas suelen estar largas.
  • Los bajos de los pantalones son largos haciendo arrugas en el empeine y tocando el suelo por la parte trasera del bajo del pantalón.

Todos deberían tomar conciencia que tienen que guardar una imagen por respeto a quiénes le han votado, a quienes representan y dónde lo hacen: Instituciones públicas, Ayuntamientos, Diputaciones, Congreso o Senado.

Pablo Casado | Cómo viste nuestra parte política: Los errores más comunes

Cuando vamos a un sitio que nos importa, como por ejemplo la boda de un ser querido, nos arreglamos. ¿Por qué entonces vamos a ir al parlamento como quien baja a comprar el pan?

Sin embargo, hay una imagen de la que sí podemos estar orgullosos. No es otra que la de nuestra monarquía. El Rey Felipe VI es elegante y discreto. El Rey lleva los trajes como nadie. En él coincide la elegancia con el buen vestir. La imagen del Rey Felipe VI es todo un lenguaje, y dar una buena impresión es fundamental.

Rey Felipe VI  | Cómo viste nuestra parte política: Los errores más comunes

En el post del próximo día haremos un listado de los representantes políticos mejor vestidos.

CÓMO VESTIR EN UNA BODA: NORMAS PARA IR ELEGANTE

Durante los próximos meses se acumulan los eventos y celebraciones, principalmente las bodas y aunque cada vez más los hombres se preocupan de cómo ir vestido a un enlace todavía queda mucho por hacer. Desde la Escuela del Buen Vestir seguimos buscando la elegancia masculina y estos serían, a nuestro juicio, los requisitos mínimos para acudir bien vestido como invitado a una boda , ya sea de mañana o noche.

Traje
Como en toda celebración, los anfitriones marcan el ‘Dress Code y, salvo que te pidan que vayas vestido de una forma especial, por ejemplo chaqué o de estilo hippy, lo correcto es ir en traje. Tanto por respeto a los novios, como por ti mismo.

Un traje elegante, adaptado a tu cuerpo, y preferiblemente en un color oscuro: negro, azulón o marengo son una apuesta segura y acertada, sin riesgos.

Corbata o pajarita
A la hora de escoger corbata o pajarita, ten en cuenta el color de la camisa, nosotros recomendamos blanca o colores claros y si es estampada, así como el acabado del traje, si es liso, a rayas o con ojo de perdiz. Presta atención a no mezclar demasiados estampados, rayas y cuadros nunca fueron buenos amigos. Pon el toque a tu look con un pañuelo en la solapa.

Zapato de vestir
Si tienes el traje y los complementos presta atención al zapato. Un diseño elegante dará el toque de distinción a tu look para ser el invitado perfecto y rezumar clase de pies a cabeza.

Sigue este decálogo y triunfa:
1.- Siempre de traje y corbata, nunca chaqueta y pantalón.
2.- Nunca de negro, lo dejamos para funerales.
3.- Si el evento es de mediodía, traje azul o gris.
4.- Si es de noche, marengo o marino
5.- Las camisas siempre de color claro, sin bolsillo y de puño francés, es decir, de gemelos.
6.- A ser posible tejido liso y de lana, nunca de lino o algodón.
7.- Nunca colores claros, sería una falta de respeto a la novia.
8.- Discreción en tus joyas. Sólo un discreto reloj.
9.- El pañuelo en el bolsillo exterior de la americana nunca debe faltar. A ser posible de color blanco, como la camisa, o combinado con la corbata.
10.- El cinturón y el zapato deben combinar.

EL ARTE DE COMBINAR colores y estampados

Los colores de la ropa ejercen un profundo efecto sobre el rostro. Si la combinación de tonos tiene complicación, la de estampados es para nota.

El hombre suele tener muchas dudas a la hora de combinar las prendas que utiliza a la hora de crear sus looks  y la cosa se agrava cuando tiene que combinar colores y motivos. Sigue estos trucos sencillos que te ayudarán:

  • En la Escuela del buen vestir nos gusta buscar el contraste a la hora de combinar colores y de oponer tamaños. Es decir, se pueden conjuntar dos rayas si una de ellas es grande y la otra pequeña.
  • A igualdad de tamaños los estampados deberían ser diferentes.
  • Si no eres un experto en moda no arriesgues mucho y simplifica bastante tus combinaciones.

Lo más habitual es la combinación de camisas lisas con cualquier tipo de corbata lisa o con pequeños estampados, pero esto es muy sencillo y aburrido. Lánzate a ir mezclando colores y estampados, poco a poco encontrarás tu estilo.

 

 

Chaqueta: Historia de un must

Llamamos chaqueta a la prenda de abrigo que cubre la parte superior del cuerpo. La chaqueta masculina se comenzó a conocer con el nombre de americana cuando, en los años veinte, se aligeraron los forros y tejidos convirtiéndola en una prenda más ligera.

Dentro de las chaquetas encontramos siempre dos variantes: la chaqueta del traje y la chaqueta de sport.

La chaqueta del traje tiene sus normas de confección  y utilización, según sean las solapas, botonaduras, tejidos, aberturas y bolsillos.

La chaqueta de sport surge, a partir de principios del siglo XX, como consecuencia de los deportes hípicos y la vida en el campo.Es un tipo de chaqueta que busca siempre la comodidad y la funcionalidad según las diversas necesidades de la vida al aire libre. Y hoy por hoy no concebimos un look invernal sin esta prenda, tan práctica como funcional.

La pana: Más chic que nunca

El terciopelo de algodón surcado por rayas que conocemos como pana fue adoptado en los primeros años de democracia en España como filosofía y estilo de vida progresista. Lo que en el siglo anterior se usaba en ámbitos rurales y agrarios, en los años 1970 se retomó y adaptó para llevar en la vida diaria en ámbitos urbanos.

Profesores universitarios, artistas, políticos e intelectuales pusieron de moda la pana, tanto en pantalón como en chaqueta. Hoy su uso se ha democratizado y extendido entre todo tipo de tribus y su uso es de lo más normal.

Son prendas que abrigan, y por lo tanto, aislantes del frío y perfectas para el invierno. No recomendamos usar prendas de pana con corbata ni en ambientes muy formales, pero sí están muy indicadas para ocasiones más casual.

Mezclar la pana con el elastano brinda comodidad, tal que se ha convertido en una prenda de llevar casi a diario en invierno. Anímate a reemplazar tus chinos por unos de pana y dale a tu look un aire de autenticidad. No olvides que puedes combinarlos con un jersey de pico debajo de tu chaqueta y con zapato Oxford en serraje.

El TWEED: rey del invierno

El tejido tweed se caracteriza por ser una lana áspera, pero cálida. Se fabrica en liso y, a menudo, se muestra en forma de espiga. Uno de los principales atributos de este tejido es que es aislante rechazando la humedad. De origen escocés, al principio se usaba prácticamente en zonas rurales, porque gracias a su capacidad para abrigar, era muy práctica para sobrellevar las duras condiciones meteorológicas de los agricultores sirviendo como ropa de trabajo.

Fue en el siglo XIX cuando la clase alta británica empezó a utilizar este tejido, y prendas confeccionadas conTweed, a utilizar este tejido, y las prendas confeccionadas con el mismo, para vestirse, sobre todo en uniformes de caza; de ahí que lo asociemos a actividades al aire libre. El hilo que compone el tweed es muy fuerte, de ahí su aspecto áspero, soporta muy bien la humedad y es gran aislante del frío.

El tweed es un tejido para vestir sport o informal, no aconsejándose su uso en eventos laborales muy formales o acontecimientos serios. Es raro su uso con corbata, más bien se aconseja con camisa de sport y pantalón de algodón o pana.  El calzado recomendado son los modelos Oxford en su versión full brogue, es decir, con picado completo, y siempre en tonos marrones.

LA ELEGANCIA: Qué es y cómo conseguirla

Me entristece tener que escribir este artículo, pero uno de nuestros objetivos es, precisamente, concienciar y enseñar al hombre cómo vestir en sus momentos más especiales. Estas navidades he disfrutado unos días de vacaciones a bordo de un gran barco haciendo un crucero por el mediterráneo. El día de Nochebuena, 24 de diciembre, se anunciaba en el Diario di bordo la noche de gala y se recomendaba como vestimenta para los hombres esmoquin o traje oscuro. Éramos huéspedes de 40 nacionalidades diferentes y pude comprobar que el mal gusto en el vestir es global y no distingue de países ni costumbres. A favor nuestro tengo que exponer que solo éramos 8 españoles en el barco y puedo decir también que los mejor vestidos. Y es que la elegancia no es entendida igual por todo el mundo.


Existe una gran diferencia generacional notable entre los jóvenes y los hombres que sobrepasan la barrera de los 50 años. Los primeros siguen las tendencias, leen blogs y se inspiran en redes sociales, los segundos todo lo contrario. Ver hombres con trajes de tres y cuatro botones significa que no compran un traje hace, al menos, diez o quince años. Para ocasiones especiales, que tenemos todos los años, hay que actualizar el armario. Podemos tener bodas, comuniones, cena de gala en un crucero o una noche especial donde vestirlos y no vale el traje del día de nuestra boda, o en el mejor de los casos, la boda de nuestro hijo que ya nos ha podido hacer abuelo.

El armario hay que actualizarlo todos los años con las tendencias del momento. Aunque tenemos prendas consideradas de fondo de armario, el resto hay que modernizarlo anualmente.

Las tendencias cambian y las hechuras también. No es lo mismo un traje de chaqueta y pantalón de hoy que hace 10-15 años. Ni el estampado de las corbatas. La corbata de nuestra boda ya está amortizada, deshagámonos de ella. Tirémosla y renovemos nuestro armario de corbatas. Y cuando anudemos la corbata al cuello, su largo debe ser exactamente la cintura.

La elegancia es una filosofía de vida más que una forma de vestir. Pero no podemos, ni debemos, perder el buen gusto. Debemos manifestar de forma externa e interna nuestro modo de vivir, de relacionarnos, de respetar a los demás y de vestir con estilo y elegancia.

La elegancia también es gusto por la belleza estética con los que nos ven los otros. Hay que guardar armonía y proporción. Y para ello nada mejor que llevar el pantalón  en la cintura, no en la cadera, el bajo del pantalón descansando sobre el empeine, no barriendo el suelo, y las mangas de la chaqueta dejando al descubierto el puño de la camisa, no cubriendo casi la totalidad de la mano.

En definitiva, aquí estaremos para que la elegancia perdure entre los hombres y, sea la ocasión que sea, no pierda la naturalidad y autenticidad, mostrándose uno tal y como es, pero actual.